Lo extraño de una manera intensa en la impulsividad de mi
comportamiento irreflexivamente. Fatal. Inevitable. Extraño su sonrisa y su
forma de caminar. Extraño adivinar sus pasos cuando llegaba.
No puedo girar la mirada hacia ese espacio insustancial y verlo
completamente vacío, un dolor tan hondo y punzante que me cala los huesos.
La impotencia de no poder hacer nada. Y saberlo todo. La verdad es que
no ha sido fácil.
El afán por querer sanar su soledad. Su melancolía. Sus lágrimas. Su
ausencia.
Las ganas de abrazarte fuerte y sostenerte para que no caigas y no te
sientas solo.
Todavía tengo la esperanza de que algún día volverás porque no me puedo
hacer la idea de no verte nunca más.
Con la lentitud de los días pasa mi vida con desesperación. La violenta
prescindencia del mañana me agita en un ciego frenesí provocado por la
necesidad de sentir tu presencia cerca de la mía. No te alejes. No te ocultes
de la vida, de los días, que necesito verte bien, saber que estas bien, que vas
a estar bien…
Porque todavía no lo puedo creer. Porque no lo quiero creer. Porque
estas cosas tienen que dejar de sucederme.
Porque jamás te vi así, sumergido en una adversidad que aparenta ser
interminable, pero que solo lo aparenta. Oír caer tus lágrimas con angustia,
ese temor opresivo que te acongoja porque no ves un mañana delante de tus ojos,
que me parte el alma con violenta exasperación.
Porque no puedo seguir sin ver tu cara de niño travieso conspirando
travesuras y menos si no soy cómplice de ellas. Porque no me hallo si mis ojos
no te ven. Porque me pierdo si tu mirada no me sigue. Porque no me encuentro
sino te contemplo.
No quiero que pases a ser un poema del cual ya no me acuerde, ni una
canción que nunca existió, ni el lugar al que no quiera volver nunca jamás. Ni
un recuerdo fugaz del destino. Voy caminando por las calles y tu presencia tan
ausente es resplandeciente entre la gente.
No quiero que esto sea real. No quiero.
Sueño sucesos que agobian por ser tan intensos en los que repito mil
veces los mismos hechos. La misma secuencia premonitoria en donde te vi por
última vez. Una secuencia de terror. Quiero predecir tu futuro, y poder decirte
que todo fue un error y que vas a volver, porque necesito que así sea, y porque
tiene que ser así…
Y que al menos me creas cuando te mire a los ojos y te diga que todo va
a estar bien, que sé que vas a estar bien…
Como hago para hacerte saber que necesito súbitamente que estés ahí
para encontrarte en las mismas horas, en el mismo lugar, en el mismo momento,
en el mismo espacio, fuera de mis alucinaciones y de la década que nos divide.
Que en la casualidad de la vida me llenas de una manera inexplicable. Que tus
manos son mi brújula y sin ellas ya no me guío en esta geografía desconocida.
No ves que estoy aquí, que siempre voy a estar. Aquí. Siempre.
Necesito que me veas. Necesito que sepas que estoy. Aquí. Siempre.
®Mariana.
25/09/12