Mi soledad. Los
abrazos perdidos. El silencio. Un lápiz y un papel. Mi gata Frida. Patinar.
Bailar. Música, mucha música. Sus manos. Un libro. La voz de mi abuela
llamándome por las mañanas. El mar. Sus ojos. Un beso sincero. El olor a tierra
mojada que anuncia a la lluvia entrante. Mi historia, una maceta chica para su
flor. El mate por la tarde. El café por la mañana. Un bollo de pan duro en la
alacena. Tocar el cielo con las manos. El impulso de la piel. Es de noche y tal
vez me equivoque otra vez. Sus miradas. Las luciérnagas en la noche. Hacer siempre
las mismas tonterías. La intensidad de tu perfume por la mañana. La revelación
de la inutilidad de todas las promesas. Lo que no sé cómo decirte. Todo lo que
siento, todo lo que callo. Lo que se nos escapa. El olvido. El azar. La
melancolía. Las ausencias. El universo. La memoria. Una realidad efímera. La
resistencia a la soledad. La certeza en los sueños. Las caídas. El abismo. El
firmamento resistente, rugoso, duro. Mis delirios más locos. Mis demonios. Seamos
nuestros pecados. Mis ganas de besar sus labios. Dejar a mis fantasías volar. De
mí te escaparas otra vez. Cargar la vida a cuestas, en los ojos, en los
hombros. La misma de siempre pero ya no la de antes. Quería saber si andabas
por ahí. Me perdí en el intento. Amores pasajeros de trenes que ya no van a
ningún lado. Su risa, siempre se trató de tu risa. Siempre pagaré las
consecuencias de mis silencios. Necesito el calor de sus manos. En constante
movimiento pero a punto de morir. Cuando el cielo se tiñe de violeta y naranja,
porque no eres mi noche ni mi día ni mi orilla. Una canción que me ataca por la
tarde y me recuerda lo lejos que estas de mí. Intentando sobrevivir en la
periferia de mi guerra más interna. Suspiro profundo y banal antes de llorar.
Cuando las miradas se vuelven palabras redundantes. Eso que se me pierde será
lo mejor de esta noche. Somos distintos cometiendo los mismos errores de
siempre. Todo empieza y acaba en vos. Rara vez el ojo se detiene en una sola
cosa, en un pantano que anuncia una vena de agua o la flor del hibisco que
anuncia el fin del invierno. Cuando no puedo dormir imagino que camino por esos
lugares. Una imagen fuera de lo común en el recuerdo y todos los locos pasan las
mismas horas sobre la cornisa.
®Mariana.
23.03.2019
