Mi esencia es ser intolerante, tierna,
insoportable, pesimista y cariñosa. Soy lo que siento, mi dolor, estoy
hecha de mi enfermedad. Soy el veneno que corre por mis venas.
Por fuera aparento ser autárquica y por dentro soy endeble. Quería ser real pretendiendo ser otra
persona, me llené de bronca y me lastime.
Soy lo que siento, lo que me pasa
de eso estoy echa, y me desvela exhibir mi corazón tras tanto hierro.
Soy una ráfaga de emociones, un
torbellino de pensamientos incapaces de salir corriendo para mutarse en
verdades.
Soy una utopía de miedos,
tristezas y tropiezos convirtiéndose en realidad. Olvidos que no me llegan,
dolores que vienen y van.
Soy el recuerdo que más duele
creado por este desasosiego.
Soy mis demonios a flor de piel,
mi alma tiene un camino de huellas de lágrimas sangrando cuando el caos
interrumpe en mi supuesta tranquilidad. La paz que no existe.
Soy independiente y solitaria pero
no me gusta estar sola, aunque eso es lo mejor que se me da.
Soy la angustia que provoca mis
malestares de tantos demonios que hay bailando y gritando en mi cabeza. Me
lleve mil decepciones y al dolor sin olvido como castigo. Siempre desafiando al
destino. Y me quede soñando con una ilusión a cuestas, con la esperanza
guardada en el bolsillo.
Mis silencios son largos y
rotundos, a través de lo inverosímil de mis palabras se encuentra la profundidad
de mi mirada por la cual, si observas con cuidado, entenderás quien soy, quien
fui y, quizás, quien seré algún día, en algún futuro incierto. Puedo matarte
con mis silencios o dejar que veas lo inerme que puedo llegar a ser.
Soy diferente, soy delirante como solo yo puedo ser. Soy lo que mis ojos cuentan, soy lo que dejo ver… algo así como un
monstruo del que no sabes si huir o abrazarlo.
Soy lo que escribo, lo que el eco
de mis palabras claman. A veces llevo con miedo mi destino, y una alusión como
travesía.
Olvidada y furiosa. Mítica y
atroz. Arrancando el tiempo con las uñas, camino al filo de mi precipicio.
®Mariana.
04.06.2016

