sábado, 4 de junio de 2016

Soy Lo Que Siento

Mi esencia es ser intolerante, tierna, insoportable, pesimista y cariñosa. Soy lo que siento,  mi dolor, estoy hecha de mi enfermedad. Soy el veneno que corre por mis venas.
Por fuera aparento ser autárquica y por dentro soy endeble. Quería ser real pretendiendo ser otra persona, me llené de bronca y me lastime.
Soy lo que siento, lo que me pasa de eso estoy echa, y me desvela exhibir mi corazón tras tanto hierro.
Soy una ráfaga de emociones, un torbellino de pensamientos incapaces de salir corriendo para mutarse en verdades.
Soy una utopía de miedos, tristezas y tropiezos convirtiéndose en realidad. Olvidos que no me llegan, dolores que vienen y van.
Soy el recuerdo que más duele creado por este desasosiego.
Soy mis demonios a flor de piel, mi alma tiene un camino de huellas de lágrimas sangrando cuando el caos interrumpe en mi supuesta tranquilidad. La paz que no existe.
Soy independiente y solitaria pero no me gusta estar sola, aunque eso es lo mejor que se me da.
Soy la angustia que provoca mis malestares de tantos demonios que hay bailando y gritando en mi cabeza. Me lleve mil decepciones y al dolor sin olvido como castigo. Siempre desafiando al destino. Y me quede soñando con una ilusión a cuestas, con la esperanza guardada en el bolsillo.
Mis silencios son largos y rotundos, a través de lo inverosímil de mis palabras se encuentra la profundidad de mi mirada por la cual, si observas con cuidado, entenderás quien soy, quien fui y, quizás, quien seré algún día, en algún futuro incierto. Puedo matarte con mis silencios o dejar que veas lo inerme que puedo llegar a ser.
Soy diferente, soy delirante como solo yo puedo ser. Soy lo que mis ojos cuentan, soy lo que dejo ver… algo así como un monstruo del que no sabes si huir o abrazarlo.
Soy lo que escribo, lo que el eco de mis palabras claman. A veces llevo con miedo mi destino, y una alusión como travesía.
Olvidada y furiosa. Mítica y atroz. Arrancando el tiempo con las uñas, camino al filo de mi precipicio.



®Mariana.

04.06.2016

Amantes De Ocasión

A menudo cuando los demás duermen salgo al patio a desenterrar el pasado con las manos. Quería gritar y destrozar todo, pero en vez de eso, me quede callada y me destroce el alma.
Falta mucho por aprender, me toco volar sin alas, decir adiós sin morirme y renunciar a mi destino para escribir otro.
Sentí, jugué y perdí…
Busco el sentido de amarte. Maldito sea el destino que me puso en el papel de amante, en el papel de una aventurera errante.
Que me hizo amarte tanto, que me prohibió de aquel beso que no diste, y el dolor que me causaste que me obliga a recordarte, el que me hace desearte.
Amarte sin ciencia exacta, amarte en cada ocasión.
Soy de esos amantes que por un instante de placer ponen su vida al filo de una espada.
Y en ti se resume mi teoría surrealista del cielo y el infierno, del amor y del miedo, de la paz y el calvario. Fuiste mi cielo, mi amor, mi paz, mi libertad, ahora eres mi infierno, mis miedos, mi calvario…
Amantes de ocasión, amarte en cada ocasión.
Éramos amantes intrépidos, olvidando que somos una vileza, entregándonos sin reparo, amando lo prohibido. Esperando que mi suerte no sea adversa.
Entregada sin reclamo alguno, es mío el cielo y el infierno, olvidando que tal vez mañana ya no estés. Soy el ave que emigra, la oruga que se transforma o la lluvia que desborda. Dueña de mi suerte, de amores que no florecen. Que no puedo contenerme. Que me lleva donde quiere, donde duele, donde se siente. Soy esclava, amo y señor de mis deseos y mis pasiones.
Amantes de ocasión. Amarte en cada ocasión.
Y las noches de pasión se olvidaron por error. Este juego nos ha dado en descubrir la profundidad de una mirada, la importancia de las caricias y el lenguaje del cuerpo. También me he dado cuenta que el paraíso no es un lugar exacto, sino un lugar relativo.
El deseo sigue, no para. El silencio grita, ataca. Los amantes albergan una esperanza con besos a escondidas, caricias sometidas y momentos perpetuos.
Tratando de olvidarte, buscando el olvido en el recuerdo donde siempre estaremos, amantes tan unidos, tan tiranos.
Amantes de ocasión. Amarte en cada ocasión.
Amo y señor de tu cuerpo, del instante, dueña del firmamento vacío. Cuerpo en pausa, en éxtasis sin reglas ni testigos ni miedos, con maestrías y sutilezas, poco a poco desnudabas mi cuerpo retando a nuestro destino.
Lo nuestro no fue amor, no fue querernos, fue algo parecido al insomnio, algo que está atrapado entre lo real y una quimera, fue algo efímero; entre el espacio de la verdad y la mentira, entre mi recuerdo y tu olvido.
Virus en la madrugada. Sábanas vacías. Cuentos de hadas. Y el soneto triste que resuena en el eco de esta habitación te lo debo a ti. Éramos un pequeño intermedio que dolía en el fondo del corazón. Me falta una persona y me sobra todo el mundo.
Te amé en cada ocasión.



®Mariana.
11.10.2015