
Y como explicar la magia del momento en que tus labios se apiadan de los mios liberando tu dulce veneno como un rio y debil por el hechizo que enfrento, caigo ante ti, cual prisionero herido. Nada. Nadie. Ni el mismo Tiempo con sus añejos momentos de siglos pasados o sus prematuras dudas de un futuro incierto puede borrar el calor de tus labios, ni puede crear el sabor indicado de la plenitud que encuentro en tus besos. Callada, inerte, en estupor profundo, mi corazón se embarga y se enajena y allá en su centro vibra moribundo cuando entre el vano estrépito del mundo la melodía de tu nombre suena. Me diste la intemperie, la leve sombra de tu mano pasando por mi cara. Me diste el frío, la distancia, el amargo café de medianoche entre mesas vacías. Creo que lo sabías y que favoreciste la desgracia. Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo. Esas cosas de nada, el olor de tu cuerpo, todo eso es tan poco yo lo quiero de vos porque te quiero. Que mires más allá de mí, que me ames con violenta prescindencia del mañana. Sin lucha, sin afán y sin lamento, sin agitarme en ciego frenesí, sin proferir un solo, un leve acento, las largas horas de la noche cuento ¡y pienso en ti!
®Mariana.
1 comentario:
muy profundo me gustó, pero los ojos me quedaron ardiendo por el contraste del verde con el fondo negro jaj. Besos
http://www.urbanhigh.blogspot.com/
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