Y de repente cayó
el sol. En la inmensidad del cielo brilla en él una estrella roja, un poco más
grande que le resto de ellas. Es Marte. Todavía se puede ver. Que lindo. Erosiones de realidad. De sentirse diferente
en cada silencio. Trampas en algunas miradas. Energía para un día más. Ser capaz
de caminar sin rumbo y perderme por las calles los días que no se puede
respirar. Qué cantidad de pensamientos abrumadores se te pueden cruzar en un
par de horas de soledad absoluta. Acribillantes. Contradictorios. Sinónimos y
antónimos. Agudos y graves. Capaz que también esdrújulos. De esos que son puro
berrinches cósmicos. Traviesos, de esos que te dibujan una sonrisa en la cara
así de la nada. Planeadores, de los que después sale todo al revés (esos los
pienso rápido y chau). Voladores, esos que te alejan de la realidad (y anda a
saber a dónde te llevan). Los que te hielan y calan el alma. Los que te reviven
el pasado que quema en la piel. Esos que te ilusionan y te llenan un poquito
más de esperanza cuando sientes que todo se está derrumbando a tu alrededor. El
universo es una perversa inmensidad hecha de ausencia. Que tiende al olvido. La
memoria es apenas una resistencia efímera, cuando el azar te lleva al abismo de
la melancolía, no suele haber testigos. O cuando te asalta la certeza de una
conspiración de todos los demonios en tu contra. Que a veces necesitas tocar el
suelo para saber que todavía te puedes volver a levantar. Porque siempre se
puede. Soy de esas mentes que por dentro piden tregua y por fuera esbozan una
sonrisa como disimulo.
(Nota mental: no
escribir con el bondi en movimiento = náuseas)
Pensar qué voy a
cocinar esta noche cuando llegue a casa, si es que todavía tengo ganas de
cocinar. Hacen falta muchas de esas.
Le mando un mensaje
o no le mando? Tengo ganas de molestarle, pero no sé qué decirle. Siempre tengo
ganas de molestarle. A veces me las aguanto. En silencio, todo en silencio. Que
no se note. Prometo cocinar todas las noches. Tengo tardes de domingos y mil
inviernos, si quieres pasa dentro. Qué podría ir mal? Todo. Pesimista por
naturaleza. Ver siempre el final trágico de las cosas. Hay historias que te
dejan su marca para toda la vida. Y por no repetir, aunque sea sin querer, te
alejas. Te pones en modo automático y que siga de largo. Las horas vuelan tanto
que algunas noches se convierten en mañanas entre letras consecutivas que nunca
parecen parar. Solo puedo ofrecerte un mundo sobre mis letras. Algunos textos
se quedan para siempre. Pasaran montones de gentes y yo siempre te llevaré a ti
en mi mente. Deseando que al menos, esta noche, el colchón sea cómodo porque
nunca será igual si tu no estas dentro. El sudor que marca distancias te
despierta en la noche. Y la ciudad temblaba cuando jugábamos descalzos entre
las sábanas. La noche es todavía más calurosa. La cama algo fría, pero solo
durante un rato. Nunca olvidare que solo necesitaba una mirada para encontrarte
debajo de las sábanas. Y demás frases solemnes de un rejunte de experiencias
caóticas respecto a desilusiones, malas decisiones, y malas compañías.
(Y el bondi no
agarra ningún semáforo en rojo… uff!!)
Me queda poco
tiempo, lo sé. Los años ya me resultan cada vez más cortos. Los meses están
pasando muy rápido. Y eso que el tiempo nunca va más rápido o más lento.
Siempre es el mismo. Tajante. Curandero. Terminal. La suma de los días. Solo
puedo decirme que no te canses de luchar cada minuto, que es un premio y un
motivo para sonreír. Por eso siempre con los auriculares en los oídos, celular
y música. Mucha música. Para no escuchar mis pensamientos. Naufragando entre
mis miedos, un tanto hipocondríaca.
El bondi paro.
Llegue a casa, sin ganas de cocinar. Como siempre cada vez que llego a este
lugar. Y que el resto del mundo me da igual. Que ya no se para dónde quiero ir.
Que mis ideas están en puro conflicto y bien alborotadas.
If you ever want to join me baby, I`ll dancing in the
dark.
®Mariana.
Respirar
Profundo
16.08.2018


