La
vida siempre nos puso de frente, nos dio pruebas, algunas las aprovechamos y
otras no supimos que hacer, pero siempre nuestros caminos se cruzaron. Esta
ficción se desvanece entre mis dedos el día en que te atreviste a cruzar esa
puerta.
Vivir
pensándonos, cruzando miradas, y sin hacer nada por miedo a querernos.
Caminamos
despacio y en la cuerda floja pero siempre podemos aprender a volar. Nunca lo sabes hasta que
lo haces, en lo alto en el medio de la nada. Cómo terminamos no es la forma en
la que habíamos planeado, me pediste piedad y me acerque a ti con los ojos
cerrados y pusiste tus brazos a mi alrededor.
Eres el precipicio gris que nos espera al borde de la cama, y vienes siendo
necesario para sobrevivir, eso ya lo sabes…
Tal
vez fuimos impuntuales o el destino no se encapricho con nosotros. Un minuto más
temprano o uno más tarde y los colores se destiñeron, hemos estado jugando
partidas a medias, quizás estamos a tiempo de intentarlo y dejar de
escondernos.
Estoy
aquí, estoy aquí parada pero tú no me ves, tan lejos pero tan cerca y sigo
caminando sola, porque no quieres verme??
El
rastro de tu perfume sobre mis sábanas es todo lo que tengo. Algo de esta noche
tiene gusto a cíclico pero no sé si quiero que deje de ser siempre lo mismo
porque quizás termine en nada todo lo acontecido de aquel tiempo a esta
historia. Pero también tu eres reincidente hasta que te acuerdas del porque no
puedes estar conmigo, sin embargo el impulso de la piel sigue siendo el mismo
que nos tienta y nos encuentra, y que te mete en problemas.
Y
así quedamos, dos bocas llenas de deseo y vacías de coraje, por cagones y por
idiotas, como si el milagro pueda encontrarnos a la vuelta de la esquina.
Creo
que nunca voy a poder entender porque me dejas de hablar luego de las vicisitudes
que suceden entre nosotros, siempre huyes como si hubieses cometido un crimen.
Desapareces por un tiempo predecible y luego reapareces, buscando cometer otro
crimen.
Puede
que tengas miedo pero estas tan cerca del cielo y puedo ver como tus ojos
empiezan a arder. Amantes sin momentos tratando de rimar en las noches tardías.
Narradores estipulando escribir un poema sin poder comenzar una historia. Amantes
deliberando cómo actuar, cuándo actuar, dónde actuar, debatiendo si debemos ser
amantes. Y qué hacemos con las ganas mientras tanto…
No
me mires de forma trascendental, como si fuera importante, si es que no me vas
a invitar a pasar en tu eterna madrugada. Amantes en una orbe atemporal que no
se nombra y que durante el día desaparecen.
Eres
como una criatura caprichosa, impaciente e imprudente, pero también que aguarda
años agazapado para cometer la peor de las fechorías que has prometido.
Y
ambos tratando de sobrevivir a la más absoluta extrañeza de lo que no tenemos
idea de lo que es.
®Mariana.
02.02.2020
No hay comentarios:
Publicar un comentario