domingo, 8 de julio de 2012

Zapatitos Arrabaleros II




 

Cuando alzo mis ojos y me encuentro con los tuyos, es como si el tiempo se detuviera… pero entonces me inhibes y no resisto, me obligas a bajar la mirada, me pones nerviosa muy nerviosa…
Y veo que esto que yo siento es tan absurdo que sería normal sentir que tu cercanía sea tan lejana, y que mis ojos te buscan es tan cierto como en estas líneas va inmerso un eterno silencio…
Y si sostengo la mirada es como retrucarte la apuesta y siempre terminamos en una sonrisa que se transforman en risas, y esa tentación que se produce mientras nuestros ojos recorren el mismo camino intentando no darse por vencidos, luchando por ganar esa batalla silenciosa en la cual cada uno es cómplice y conoce el final por anticipado pero el juego esta en no llegar al desenlace tan esperado. Miradas sugestivas que no dicen nada, mientras que lo dicen todo…
Pero esa lucha es tan agradable que la sustentamos para que ese placer dure, cada vez un poco más.
Y me ganas otra vez, me obligas a ceder la mirada.
Y siempre ganas… Siempre te dejo ganar.
Las sonrisas ganan, tus risas me ganan… pierdo el juego para que no me descubras, para que no te des cuenta de lo exacerbada que me pongo cada vez que clavas tus ojos en mis pupilas…
Y es tan grata esa sensación, que me mires y provoques esa alteración en la sístole y diástole de mi corazón, es tan deliciosa que la trato de dilatar, cada vez que quiero dejarte ganar en ese juego fascinante al que se enfrentan nuestras miradas…
Y estremeces los secretos de mi alma.
Y no quiero dejar que ese instante se disuelva tan rápido, quiero que dure más… lo que dura un instante en la eternidad.
O detener el tiempo en ese instante… lo que dura el tiempo en la eternidad de ese instante.


®Mariana.
09/07/12

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