Cuando alzo mis ojos y me encuentro con los tuyos, es como si el tiempo
se detuviera… pero entonces me inhibes y no resisto, me obligas a bajar la
mirada, me pones nerviosa muy nerviosa…
Y veo que esto que yo siento es tan absurdo que sería normal sentir que
tu cercanía sea tan lejana, y que mis ojos te buscan es tan cierto como en
estas líneas va inmerso un eterno silencio…
Y si sostengo la mirada es como retrucarte la apuesta y siempre
terminamos en una sonrisa que se transforman en risas, y esa tentación que se
produce mientras nuestros ojos recorren el mismo camino intentando no darse por
vencidos, luchando por ganar esa batalla silenciosa en la cual cada uno es
cómplice y conoce el final por anticipado pero el juego esta en no llegar al
desenlace tan esperado. Miradas sugestivas que no dicen nada, mientras que lo
dicen todo…
Pero esa lucha es tan agradable que la sustentamos para que ese placer
dure, cada vez un poco más.
Y me ganas otra vez, me obligas a ceder la mirada.
Y siempre ganas… Siempre te dejo ganar.
Las sonrisas ganan, tus risas me ganan… pierdo el juego para que no me
descubras, para que no te des cuenta de lo exacerbada que me pongo cada vez que
clavas tus ojos en mis pupilas…
Y es tan grata esa sensación, que me mires y provoques esa alteración
en la sístole y diástole de mi corazón, es tan deliciosa que la trato de
dilatar, cada vez que quiero dejarte ganar en ese juego fascinante al que se
enfrentan nuestras miradas…
Y estremeces los secretos de mi alma.
Y no quiero dejar que ese instante se disuelva tan rápido, quiero que
dure más… lo que dura un instante en la eternidad.
O detener el tiempo en ese instante… lo que dura el tiempo en la
eternidad de ese instante.
®Mariana.
09/07/12

No hay comentarios:
Publicar un comentario