No te enamores de una mujer que
le gusta leer, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe con
vehemencia… y que sueña con los ojos abiertos.
No te enamores de una mujer
sincera, delirante, loca y sencilla. No te enamores de una mujer que piensa, que
sabe lo que sabe, porque sabe hacer magia y además sabe volar…
De una mujer que cree en el poder
de las palabras y que sabe lo que quiere y que querer es poder.
No te enamores de una mujer que
es capaz de llegar a las estrellas, y de hacerte tocar el cielo con las manos…
No te enamores de una mujer así.
No te enamores de una mujer que
puede hacer que sientas con todos tus sentidos la euforia que corre por sus
venas.
No te enamores de una mujer que
se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y
mucho menos de una que ame la poesía, o que se quede horas contemplando una
pintura, el mar o la noche, y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer que
es rebelde, que sabe observar y sienta hacer con inmensa pasión lo que ama.
De una que no le guste para nada
ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características
de su cara y de su cuerpo.
No te enamores de una mujer
intensa, lúdica, lúcida e irreverente. Ni de una mujer que sabe escuchar…
No quieras enamorarte de una mujer
así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o
no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, nunca te olvidas y jamás se
regresa...
®Mariana
07.04.2015

No hay comentarios:
Publicar un comentario