Flotar por el aire. Deshojar el tiempo. Los días que están
por llegar. El llanto y la risa. El olvido y el recuerdo. Hola y adiós. Esta locura
que corre en mí. Perder la cordura. Noches enteras sin dormir. La euforia de la
sangre.
Seguir adelante. Buscar un destino. Un lugar. Una aventura.
Conocer otro mundo. El mundo. Sentir el viento
en mis manos. Ser libre. Vivir la vida, sentir la vida. Ser feliz, amar y ser
amada. Perdonar y olvidar. Crecer, saber escuchar, saber hablar. Encontrarte y
encontrarme. Besarte hasta dejarte sin aliento. Recorrer el camino juntos.
El dolor cuando todo termina. Cuando los sueños se
desvanecen. Cuando todavía me lates en la sien. Cuando la mentira marca el
alma. Cuando las lágrimas no cesan. Cuando hay algo en tu manera de moverte. Y
a pesar de todo aún quiero que te quedes. Te cuesta levantar los brazos y
continuar con una vida que ya no tiene sentido. Prendida a este congojo paso
mis días llenos de locuras. Tratando de oprimir mí roto porvenir.
Entonces siento que mi cabeza está bajo agua, pero sigo
respirando bien. Sentir una tremenda opresión en el pecho, opresión que no
parecía estar afectando ningún órgano físico, pero que era casi asfixiante.
Ahí, en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un
ovillo.
Volver a creer, a confiar. Volver amar y sentirse amada. Ser
feliz. Encontrar la paz. Que los besos me desnuden el alma. Tocar el cielo con
las manos. Sentir levitar el cuerpo. Que el tiempo se haga eterno. Encontrarte
en el destino. Que de tus manos me pueda sostener. Que en tus manos encuentre
esa magia inexplicable. Encontrar tus
perfectas imperfecciones.
Y en el silencio habita la verdad. Luego llegan los
reproches, los llantos y los porqués. Y mi soledad y yo. Mi soledad y un
fantasma constante. Y no hay nada en el mundo más triste que mi soledad. Y por error siempre pongo “te extraño tanto”
en el diario del espanto”.
Qué vendrá después? Qué vendrá después de esta soledad? Qué
hay más allá, más allá de todo, del cielo, de la luz, de la tierra, de la luna…
de la vida, de la muerte.
Sensaciones confusas. Viciadas de impaciencia. Una ausencia
recíproca que decreté. La indiferencia a la lealtad de mis emociones. Cuando
los días son fríos. Cuando las cartas no se muestran. Cuando todos los sueños fallan y los que
vendrán son lo peor de todo. Puedes mirarme a los ojos, pero no te acerques
demasiado porque esta oscuro adentro, ahí es donde mis demonios se esconden.
Cuando las luces se desvanecen soy el infierno encuadernado. Algo se teje en mi
alma y no puedo escapar de esto ahora.
Volver a ser la de antes. Antes de que sucediera todo. Antes
de que el mundo se me cayera a pedazos. Si pudiera regresar la película y
cortar todos los cientos de errores cometidos. No estaría aquí sentada tratando
de tragar todos los recuerdos. No estaría reviviéndolos una y otra vez, como si
pudiera encontrarles alguna solución. Ayer y hoy, causa y efecto. Los resultados de hoy
son consecuencia del pasado. Un pasado que no puedo arreglar. Un pasado al que
no puedo volver. Un pasado que me está matando. Un destino que no puedo
cambiar. Ni por más premoniciones que tenga, no puedo hacer que las cosas
cambien. Lo roto del destino no lo puedo reescribir. Y el olvido está lleno de
memoria…
Hoy mis pies no tienen dirección. Es ese día, en el que me
pregunto una y mil veces, cómo?, por qué? Cuando? Y, qué hago aquí? Estoy donde
no quiero, pero no hago nada para irme. No sé cómo irme. Esos días en los que
salgo agotada de luchar con mi vida y quiero llegar y caer en esos brazos que
me sujetaran y me darán la fuerza para no caer, para seguir adelante. Pero
llego a casa y no hay nada, no hay nadie. Estoy inmersa en una piscina olímpica de lodo.
Que me hala, que me hunde, me ahoga. Quiero salir pero olvide nadar.
Busco una mano que me salve. No llegará, ya lo sé, resurgir
me toca a mí, como ya lo hice otras tantas veces. Siento que no puedo. Siento
que cada vez estoy mas sola.
Quiero amar intensamente. Quiero olvidar completamente. Quiero
vivir inmensamente. Quiero, quiero y quiero… y nada sucede. Mis pies no se
mueven. Mis manos tiesas. Mi mente corriendo a miles de kilómetros por hora.
Imágenes, recuerdos, memorias, voces, canciones, conversaciones, personas,
lugares, rostros inolvidables… todo lo veo, todo lo escucho, todo lo siento.
Mis demonios me están consumiendo otra vez. La angustia de
hoy me arrastra al ayer. Me consumo en llantos interminables y en mi habitación
se escucha el eco de mis demonios atormentándome.
“- El amor es la única fuerza que no puede ser explicada, no
puede descomponerse en un proceso químico. Es el faro que nos guía de vuelta a
casa, cuando no hay nadie allí y la luz que ilumina nuestra pérdida. Su
ausencia nos roba todo el placer de nuestra capacidad de disfrutar. Hace
nuestras noches más oscuras y nuestros días más sombríos. Pero cuando
encontramos el amor no importa lo mal, triste y terrible, nos aferramos a ello.
Nos da nuestra fuerza. Nos mantiene erguidos. Se alimenta de nosotros y
nosotros de él. El amor es nuestra gracia. El amor es nuestra perdición.-“
Y le pido a Dios, a Alá, a Buda, a los Dioses Griegos, le
ruego hasta mi alma, para encontrar una salida. Quiero ver la luz que se asoma
ante una nueva puerta que se abre, o ver la luz extinguirse de la puerta que se
cierra.
®Mariana
12.10.2014

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