A menudo cuando los demás duermen salgo al patio a desenterrar el pasado
con las manos. Quería gritar y destrozar todo, pero en vez de eso, me quede
callada y me destroce el alma.
Falta mucho por aprender, me toco
volar sin alas, decir adiós sin morirme y renunciar a mi destino para escribir
otro.
Sentí, jugué y perdí…
Busco el sentido de amarte.
Maldito sea el destino que me puso en el papel de amante, en el papel de una
aventurera errante.
Que me hizo amarte tanto, que me
prohibió de aquel beso que no diste, y el dolor que me causaste que me obliga a
recordarte, el que me hace desearte.
Amarte sin ciencia exacta, amarte
en cada ocasión.
Soy de esos amantes que por un
instante de placer ponen su vida al filo de una espada.
Y en ti se resume mi teoría
surrealista del cielo y el infierno, del amor y del miedo, de la paz y el
calvario. Fuiste mi cielo, mi amor, mi paz, mi
libertad, ahora eres mi infierno, mis miedos, mi calvario…
Amantes de ocasión, amarte en cada
ocasión.
Éramos amantes intrépidos, olvidando
que somos una vileza, entregándonos sin reparo, amando lo prohibido. Esperando que
mi suerte no sea adversa.
Entregada sin reclamo alguno, es mío
el cielo y el infierno, olvidando que tal vez mañana ya no estés. Soy el ave
que emigra, la oruga que se transforma o la lluvia que desborda. Dueña de mi
suerte, de amores que no florecen. Que no puedo contenerme. Que me lleva donde
quiere, donde duele, donde se siente. Soy esclava, amo y señor de mis deseos y
mis pasiones.
Amantes de ocasión. Amarte en cada
ocasión.
Y las noches de pasión se
olvidaron por error. Este juego nos ha dado en descubrir la profundidad de una
mirada, la importancia de las caricias y el lenguaje del cuerpo. También me he
dado cuenta que el paraíso no es un lugar exacto, sino un lugar relativo.
El deseo sigue, no para. El
silencio grita, ataca. Los amantes albergan una esperanza con besos a escondidas, caricias sometidas y momentos perpetuos.
Tratando de olvidarte, buscando el
olvido en el recuerdo donde siempre estaremos, amantes tan unidos, tan tiranos.
Amantes de ocasión. Amarte en cada
ocasión.
Amo y señor de tu cuerpo, del instante, dueña del firmamento vacío. Cuerpo en pausa, en éxtasis sin reglas
ni testigos ni miedos, con maestrías y sutilezas, poco a poco desnudabas mi
cuerpo retando a nuestro destino.
Lo nuestro no fue amor, no fue
querernos, fue algo parecido al insomnio, algo que está atrapado entre lo real y
una quimera, fue algo efímero; entre el espacio de la verdad y la mentira, entre
mi recuerdo y tu olvido.
Virus en la madrugada. Sábanas
vacías. Cuentos de hadas. Y el soneto triste que resuena en el eco de esta
habitación te lo debo a ti. Éramos un pequeño intermedio que dolía en el fondo
del corazón. Me falta una persona y me sobra todo el mundo.
Te amé en cada ocasión.
®Mariana.
11.10.2015

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