sábado, 17 de julio de 2021

Por El Rabillo Del Ojo

 


Dentro de ese charco de agua salada, agua lasciva, éramos una ciénaga de fluidos, te acercaste a mi oreja y susurrando al oído me dijiste “déjame quererte, déjate querer”.

Y en la impulsividad de mi automatismo te respondí “No. No… solo cógeme”

Todo se volvió confuso, mientras cogíamos tus palabras retumbaban en mi cabeza, no podía parar, no podíamos parar…

Derribaste mi guardia y en ese instante supe que te metiste bajo mi piel.

Te tuve en mis brazos y electrificaste mi vida, perseguí tu luz en las estrellas. Sabías como me hacías sentir, sabías lo que sentía. Pude ver como brillaban tus ojos también, supiste tocar el cielo con las manos, ardiente y vivo.

Supe que si me perdía en ti, perdería todo.

Éramos jóvenes y creí en ti. Pero solo fuimos un préstamo voluntario de momentos inolvidables que podrían haber durado toda la vida.

Porque siempre nos vimos por el rabillo del ojo y nos dejamos pasar por la casualidad, pero se quedó ahí en nuestro subconsciente.

 

 

 

 



®Mariana.
Por el Rabillo del Ojo.
18.07.2021

Resiliencia






Me retuerzo en el piso hasta no poder más.

Junto los pedacitos de mí y los pongo en mi bolsillo.

Tal vez me cueste levantarme una vez más.

Y cuando me quede sin lágrimas para llorar y que me quede afónica de gritar, aunque nadie me escuche.

Respiraré profundo, me tragaré mis lágrimas, guardaré y conservaré con fuerza mi voz, y trataré de seguir adelante.

Me reconstruiré sola e iré pegando los pedacitos de mí, día tras día, hasta volver a estar entera.
 
 
 







 
®Mariana.
Resiliencia.
16.09.2020