Junto los pedacitos de mí y los pongo en mi bolsillo.
Tal vez me cueste levantarme una vez más.
Y cuando me quede sin lágrimas para llorar y que me quede afónica de gritar, aunque nadie me escuche.
Respiraré profundo, me tragaré mis lágrimas, guardaré y conservaré con fuerza mi voz, y trataré de seguir adelante.
Me reconstruiré sola e iré pegando los pedacitos de mí, día tras día, hasta volver a estar entera.
®Mariana.
Resiliencia.
16.09.2020

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